En la actualidad, queda demostrado que la economía lineal (extraer recursos, fabricar, usar y tirar) ya no nos es de utilidad por la cantidad de impactos negativos que supone su aplicación, por eso, la transición hacia una Economía Circular se ha convertido en una necesidad por cuanto de cambio sistémico representa además de generar oportunidades económicas y proporcionar beneficios sociales y ambientales.

La noción de circularidad

La noción de circularidad va mucho más allá de una mera moda contemporánea, y así podemos ver como en su origen se refunden Escuelas de Pensamiento como la economía del rendimiento, la filosofía del diseño, la idea de biomimética, la ecología industrial, el capitalismo natural o el abordaje de la Blue Economy, entre otras, basadas en teorías económicas de retroalimentación y de ciclos técnicos que recuperan y restauran productos, componentes y/o materiales mediante estrategias de reutilización, reparación o remanufactura, resurgiendo con fuerza en los países industrializados después de la II GM.

 

Por lo tanto, como conclusión inicial podemos afirmar que la Economía Circular se inspira en la Naturaleza y en su funcionamiento cíclico para proponer hacer un uso de los recursos centrado en su aprovechamiento y reutilización con el objetivo de reducir los residuos y proteger el medioambiente.

Los residuos electrónicos en la economía circular

En el particular ecosistema de los residuos electrónicos, la EC implicará por ejemplo que una cafetera se diseñe para que dure el mayor tiempo posible, se pueda reparar y que además, tras muchos años de uso, al final de su vida útil, los materiales que la componen se puedan reutilizar o reciclar, lo que desde un punto de vista productivo significará que se diseñen productos de mejor calidad para producir menor cantidad de residuos porque los materiales se mantendrían de forma indefinida dentro del aquel proceso.

La Economía Circular es necesaria, ahora más que nunca, porque los recursos finitos se empiezan a agotar de tal manera que su aplicación es la herramienta para contrarrestar la sobrecarga y explotación a la que estamos sometiendo al planeta y así poder conservar y mejorar el capital natural, optimizar el rendimiento de los recurso y evitar la contaminación (agua, aire, suelo, acústica, cambio climático, etc.).

Pequeñas acciones tales como compartir, reutilizar, alquilar, reparar y renovar los productos todas las veces que sea posible servirán para de cambiar la forma de consumo y en última instancia en el que un aparato llegue fin de su vida útil, la manera de contribuir a la economía circular será reciclar correctamente a través de los canales establecidos al efecto ya que así nos aseguramos de mantener sus materiales dentro del ciclo productivo siempre que sea posible.

En definitiva, la EC viene a redefinir qué es el crecimiento, ya que sostiene que el económico y el empresarial a expensas de los recursos finitos no es viable.